Esta popular frase la primera vez que la escuche fue cuando iba al kinder, religiosamente todos los martes era día de natación que honestamente era un chapoteadero sin chiste, si no fuera porque mi encantadora maestra salia con tres o cuatro toallas amarradas al cuerpo como queriendo ocultar su mayor tesoro, su cuerpo. El ritual de quitarse una por una me dejaba con una sonrisa de oreja a oreja.
Un día un compañerito precoz igual que yo se percato de mi mirada perturbada ante semejante monumento y simplemente expreso: “Es la flor más bella”.
















One Comment
Hasta que se ve cortar una flor de ese jardín