Tengo una sobrina que le encantaba hacer pijamadas en su casa, lo único malo es que tenia 5 años y resultaba un verdadero desmadre controlar a tanta niña chillona que ya extrañaba a sus papas, sin mencionar la cantidad de malteada que se tenia que preparar. La casa se convertía en un kinder nocturno con mis niveles de paciencia por debajo de lo normal.
La sobrina creció y muchooo!, me quede con aquel lindo recuerdo (ya que paso el desmadre a veces las cosas se recuerdan con gusto!) pero con un gusto terrible de que vuelva organizar sus tradicionales pijamadas con sus amiguitas de la Salle que ahora rondan los 20 añitos. Desde luego estarían del nivel de las pijamadas de Penthouse o mejores.
En repetidas ocasiones me preguntan como selecciono a las diosas que publico, la respuesta es simple: Posteo lo que me gusta y algunos casos tiene relación directa con alguna historia.
























